Sello del mes: Guerrilla Tunes (Argentina)

Seguimos conociendo diferentes proyectos afincados en Latinoamérica. El destacado en esta ocasión es el sello cordobés, Guerrilla Tunes. Nos encontramos con sus responsables, Pedro D´Alessandro y Maxi Fried, para conocer más sobre un label con foco absoluto en la experimentación sonora.

¿Hace cuánto tiempo existe el sello y a partir de qué necesidades nació?
Pasaron cuatro años del primer disco (2017). Surge desde la necesidad de formar un lugar para desarrollar nuestros proyectos más alternativos y experimentales. Así que en principio empezó como algo para nosotros, que después se fue abriendo a amig@s y luego a más gente que le interesó la propuesta y se quiso sumar. El Leitmotiv de GT es promover música que habite y sobrepase las periferias de lo estándar y de lo cómodo.
Cabe aclarar que en un principio la idea no fue formar un sello per se; pero se terminó dando así de manera natural.


¿Qué plataformas prefieren usar para publicar su música y cómo la valorizan? ¿En qué formatos lo hacen?
De todas las plataformas que usamos nuestra preferida es Bandcamp, porque de lo que existe, es lo más justo para el artista. Sobre todo, en términos de contacto directo con el oyente y con su apoyo, evitando así muchos de los vicios de la industria.
Principalmente hemos editado en formato digital, tenemos cuatro lanzamientos en cassette, de colección con cantidad de copias limitadas. También lanzamos 50 CDs para el álbum de Mock The Zuma, con un arte visual increíble de Freshcore. Siempre tratamos de darle un valor agregado a los trabajos, ya sea editándolos en formato físico (cuando se puede) o dándole una fuerte identidad que acompañe desde el diseño. La producción de estos lanzamientos siempre se realizó en Argentina y a modo DIY, y la venta se da mayormente por contacto directo, pero varias copias se vendieron por Bandcamp. La edición física es cada vez más complicada en términos económicos, pero tratamos de seguir haciéndolo cada vez que podemos.

¿Cómo describirían el contexto de la escena en la que se mueven?
La intención de GT es la de aportar al desarrollo de nuevos movimientos que surjan de la autenticidad y la honestidad.
Abrir espacios para la libre expresión y generar lazos.
En muchas oportunidades las conexiones de los artistas van más allá de GT, y se trasladan a otros planos de expresión. Más que una escena fuimos conformando redes de interacción y colaboración, y eso para nosotros tiene mucho más valor.

¿Cómo definirían la curaduría detrás de la música y artistas que eligen publicar?
Damos prioridad a la experimentación, tanto en sonidos orientados al club, como también para la escucha en casa. Nos interesan los sonidos arriesgados y la búsqueda honesta de un sonido particular; más allá de las estructuras, los géneros y las modas. En un principio nos juntábamos, escuchábamos el material y tomábamos las decisiones in situ. Ahora la realidad nos encuentra en dos continentes distintos, por lo que la comunicación y la elección se pasaron en su totalidad al plano virtual. La mayoría de las veces coincidimos en que lanzar, cuando no, expresamos las razones y hacemos una devolución al artista, creemos que es primordial y necesario dar un feedback a la persona que nos manda material, por una cuestión de respeto y para alentarlo a que siga su proceso creativo.

¿Cuáles son las principales problemáticas que encuentran a la hora de visibilizar música editada en América Latina?
Particularmente nuestro problema para generar más público o dar mayor visibilidad a nuestro contenido es la poca presencia que tenemos en redes sociales, preferimos usar otros canales de comunicación, que si bien son lentos terminan siendo más auténticos. Confiamos en generar una biblioteca musical, algo que esté ahí, disponible y accesible para quien se rinda a la serendipia e ignore un poco los algoritmos de la “nueva industria musical”. Más que canales de comunicación proponemos canales de exploración, sorpresa y descubrimiento; la vieja sensación del diggin’ o un poco más reciente, del blogging.

¿Qué tan sustentable económicamente es la operación del sello?
Lo suficiente como para darnos la posibilidad de materializar ediciones físicas de algunos lanzamientos, remeras, serigrafías, stamps y algunos encuentros. Está claro que un sello de estas características en el contexto en el que vivimos (hace como mínimo una década en Argentina), hace imposible vivir de esto; pero no lo vemos como algo que necesariamente tenga que generar dinero para subsistir. Es fundamental ver los movimientos como una posibilidad de compartir, de generar lazos y espacios para el intercambio de ideas/proyectos y no como empresas tradicionales.

¿Cómo han adaptado sus acciones y lanzamientos a la realidad post Covid-19?
Por la forma en la que llevamos adelante el proyecto no tuvimos grandes cambios en nuestra manera de hacer GT, esto es porque desde los inicios nos hemos manejado en la virtualidad. Más allá de ver sesgadas las presentaciones en vivo, el resto de las acciones no se han visto mayormente afectadas. Igualmente nos parece un poco arriesgado hablar de realidad post Covid-19 aún.

¿Interactúan con otras escenas, colectivos o sellos de la región?
Tenemos vínculos con algunos miembros de Lowers (México), BASC, Bullybass, Family Affair, C.L.A.U.S.T.R.O., Radio REA, BUNKR/Infinit Records, El Toldito (Chile), Mardel Bajo Tierra, Trimarchi, Funky Monks Records, Castelar Discos, Buenos Aliens y con un montón más. De todas maneras, hemos interactuado más con individuos que con escenas o sellos, esto se puede ver, por ejemplo, en el VA que sacamos por los dos años de la plataforma en 2019.